Las pymes: su presencia en el Internet

Publicado el 5 abril 2010
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El uso del Internet como medio para hacer negocios está, por una parte, en sus etapas primarias. Las evidencias se encuentran en la velocidad de cambio y en cierto asombro que producen los modelos de sitios web diferentes a los que habían tenido éxito algunos meses atrás. Por otra parte, esa misma velocidad se comparte en el análisis, porque no se acaban de definir las “reglas” o ingredientes fundamentales para aumentar las probabilidades de la eficacia, cuando las cosas cambian.

La soledad de los inicios

Un propietario de una pequeña empresa que quiera utilizar el Internet para promoverla, o más allá, para hacer operaciones de captura de datos de clientes potenciales, compartir piezas de información o, finalmente, vender y dar servicios de post-venta, puede enfrentar desafíos que tal vez no había previsto. En los primeros días puedes tener la sensación de estar hablando contigo mismo (y en realidad, muy al principio, probablemente lo estés) – pero no claudiques porque esa sensación desaparecerá. La clave consiste en continuar con tu plan original, y si lo haces, con el tiempo surgirá gente que te está buscando. El sentimiento de estar hablando solo será un lejano recuerdo.

Desarrollar una presencia en la red

Para que el Internet funcione como medio de promoción o como sistema de operación para una pequeña empresa, es indispensable destacar de tal manera que los clientes actuales y futuros puedan “verla”. En una arena de fuerte competencia y de una enorme cantidad de información eso puede ser muy difícil. En todo caso, hay un proceso para conseguirlo.
¿En qué consiste ese proceso?

El contenido es el rey

La primera tarea es la creación de información. Sin contenido original y de valor para los clientes no es posible destacar. Las formas de poner esa información frente a los ojos de los clientes, son muchas y variadas, y no las tocaremos aquí, pero independientemente del tipo de empresa o del negocio en donde se desempeñe, existe avidez por buena información, ojos para leerla (y orejas para oírla) y un mercado consecuente.
Aunque es obvio por muchas razones, es necesario mencionar que la información ha de ser también reciente y frecuente. La avidez entraña cambio y necesidad de más, con las dificultades y oportunidades que son evidentes.

Promover

El segundo grupo de tareas está relacionado con la promoción de la información y las maneras de compartirla. Cuando no se tiene una ‘masa crítica’, un grupo definido y tal vez creciente de receptores de la información, es necesario promover su difusión mediante tácticas que podrían ser demasiado agresivas para algunos lectores. Por esa razón hay que estar revisando y corrigiendo para establecer esa línea fina entre lo adecuado y lo excesivo.

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