Despilfarro en Sanidad

Publicado el 25 Julio 2010
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La Sanidad pública española despilfarra dinero en medicamentos que no son imprescindibles. Dos ejemplos: parto y cáncer.
Las parteras conocen el dúo Oxitocina- Epidural. Cuando la partera llega al hospital le inyectan oxitocina, que es una hormona que acelera las contracciones, y luego se hace imprescindible la epidural (anestesia), ya que también se ha acelerado y multiplicado el dolor. Este protocolo a quién seguro que beneficia es a la industria farmacéutica, y a los que les corresponda cobrar comisiones.
Las personas a las que se les ha administrado quimioterapia como consecuencia de un cáncer difícilmente quieren repetir tratamiento. Y de hecho, es tan terrible que muchas ni siquiera consiguen terminarlo. Se administra quimio como si de agua bendita se tratara, cuando es una medicación compuesta por drogas de una gran toxicidad que dejan secuelas durante años. Por ejemplo, se puede terminar adquiriendo la conocida sensibilidad (intolerancia) química múltiple, que es lo mismo que decir que no se puede ir a poner gasolina al coche, no fuera que se saliera con migraña, en el mejor de los casos. Aunque los efectos dañinos se vayan diluyendo con los años, el estigma social queda para siempre. De qué sirve tanta droga en forma de medicación si luego la persona que ha tenido cáncer es apartada del grupo? El problema de las enfermedades estigmatizadas es que la sociedad las desconoce. Mi teoría es que el paso de una enfermedad mortal a crónica depende exclusivamente de la aceptación social.

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